La presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso y su viaje a 'Méjico'

No se extrañen. Díaz Ayuso se niega a escribir Méjico con X. En la defensa a ultranza de la Conquista y su rechazo a reconocer el genocidio, señaló: "llegamos los de la cruz y pusimos un nuevo orden. Y sobre todo, una forma de entender que la vida es sagrada y que había que civilizar y trasladarle al Nuevo Mundo una forma diferente de vivir. Es de lo que estoy orgullosa y reivindicado siempre". Y para rematar, la actual presidenta de la Comunidad de Madrid sentencia: "abusos, los que ya se cometían contra la propia población autóctona por parte de las poblaciones aztecas y mayas, que entendían los sacrificios como parte de los rituales".
Su definición de México es simple. "Un narcoestado gobernado por una dictadora de ultraizquierda". Ahora invitada por el PAN, en su viaje a México, el más largo de sus mandatos, 10 días, participará en un homenaje a Hernán Cortés. En Aguascalientes, recibirá la medalla de la Libertad y un reconocimiento por su defensa de la hispanidad, otorgado por el Congreso del Estado. Asimismo, se reunirá con los cuatro gobernadores del PAN: Querétaro, Aguascalientes, Guanajuato y Chihuahua. ¿Será que María Eugenia Campos Galván le dará explicaciones a su amiga Ayuso para la intromisión de agentes de la CIA en su comunidad autónoma?
Para dar muestra de su prepotencia, no tendrá reunión alguna con el gobierno federal. En la Ciudad de México será recibida por la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo, a quien Díaz Ayuso condecoró recientemente en Madrid, aplaudiendo su decisión de retirar las estatuas de bronce con las figuras de dos "asesinos", Fidel Castro y Ernesto Guevara.
La presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid vive de los excesos. Sus acciones como representante política del Partido Popular se caracterizan por estar sumidas en la controversia. Sus exabruptos la preceden. El insulto y no el debate de ideas la caracteriza. No tiene límites a la hora de descalificar a quienes desde la oposición se atreven a responder o cuestionar su política de privatizaciones, concesiones a empresas o falsedad en las cuentas. Para todo tiene una misma coletilla: los ataques provienen de comunistas, proetarras, cómplices de asesinos, bolivarianos y trasnochados bolcheviques. Con mayoría absoluta, hace y deshace. Sus decisiones están rodeadas de praxis corruptas, nepotismo y un elevado ego.
Su gestión está caracterizada por su despotismo. Durante la pandemia, su gobierno promulgó los conocidos protocolos de la vergüenza. Su objetivo, impedir la derivación a hospitales de los enfermos de las residencias de mayores con dificultades motrices o cognitivas. Una especie de eugenesia contemporánea a la luz del edadismo. El resultado fue la muerte premeditada de 7 mil 291 ancianos que carecieron de atención médica.
Pero hay más, en medio del covid-19, su hermano Tomás Díaz Ayuso hizo de intermediario en la venta de mascarillas FFP2 a la Comunidad de Madrid, por valor de un millón y medio de euros. Por dicha gestión, recibió una comisión de un cuarto de millón de euros. Conocida la maniobra, el entonces presidente del Partido Popular, Pablo Casado, declaró: "yo no permitiría que mi hermano cobrara 300 mil euros por un contrato decidido en un consejo de ministros presidido por mí (...) Más allá de que sea ilegal, la cuestión es si es entendible que el 1 de abril de 2020, cuando morían en España 700 personas, se pueda contratar con tu hermana y recibir 300 mil euros por vender mascarillas". No hubo caso: el hecho, no importa su cuantía, se consideró legal, descartándose el tráfico de influencias.
La demostración de fuerza de Ayuso no se hizo esperar. Sus halcones y dirigentes desautorizaron las palabras de Pablo Casado, a quien le costó la dimisión. Ayuso sobrevive en medio de escándalos, para los cuales siempre tiene la misma respuesta. Quienes la critican son enemigos de España, feministas recalcitrantes, miembros de las comunidades LGBT+ o su coletilla preferida: "comunistas chavistas bolivarianos" ¡todo junto!
La Comunidad de Madrid se ha convertido en un ejemplo de lo absurdo. Se privatizan los hospitales a la par que se permite al grupo empresarial Quirón y Ribera Salud embolsarse 71 millones de euros, al no poder encontrar, dirá la Consejería de Sanidad, la documentación que demuestra dicha actividad clínica. Así lo revela la investigación de eldiario.es publicada el 11 de febrero de 2026 por la periodista Raquel Ejerique y Raúl Sánchez. Suma y sigue.
Sus planteamientos ideológicos la sitúan en las cavernas del catolicismo inquisidor. Contraria al aborto, y defensora de la familia tradicional, vive en pecado. Asume que los extranjeros sin papeles y menores no acompañados son delincuentes, asesinos y violadores. En su versión de mujer femenina, no reconoce la violencia de género. Partidaria de una educación privada, la Comunidad de Madrid posee 13 universidades, mientras deja morir a las universidades públicas, quitándoles presupuestos.
Se jacta de su pusilanimidad. Ante los estudiantes de la Universidad de los Andes en 2024, declara: "Cuando tenía 22 años (...) me fui con una amiga a Ecuador (...) llegué y dije ¡pero si hablamos el mismo idioma! (...) entonces me pareció fascinante". Y hoy, en medio de la llamada prioridad nacional sobre discriminar el acceso de los inmigrantes a la sanidad, vivienda y educación, se despacha sin rubor: "entiendo que tengan que cotizar, que están trabajando y haciendo todo lo que hacemos el resto, pero si yo estoy en España y soy española, primero yo y después el resto". ¡¡Y viva Méjico, con J!!
La Jornada







