El papa no tiene razón: la pederastia no es una plaga
La pederastia, en la iglesia y fuera de ella, es un delito derivado de un problema sistémico, social, estructural, como denuncian las víctimas a las que no escuchará en su visita a España
Varias asociaciones de víctimas de la pederastia en la iglesia han protestado este lunes a las puertas de la sede de la nunciatura apostólica al no ser convocadas a un acto oficial con el papa en su visita a España.
En un comunicado, han pedido un «compromiso decidido» y que la iglesia escuche también a quienes «durante años han asumido el coste personal y social de denunciar y de trabajar por cambios reales». Entre los firmantes están la Asociación Nacional Infancia Robada, ANIR Canarias, Lulacris, Colectivo El Vedat, Colectivo La Alborada y Plataforma de Víctimas de la Salle.
En un discurso en la Conferencia Episcopal Española, León XIV no ha mencionado la palabra pederastia pero sí ha lanzado un mensaje a los obispos: «Como veis, nuestro viaje está hecho de encuentros. En ellos no faltarán los que viven momentos de oscuridad y nos reclaman que nos hagamos para ellos samaritanos. Uno de los más dolorosos es con aquellos que han sido heridos precisamente por quienes debían cuidarlos, incuso por miembros del clero».
La frase condensa una de los principales problemas a la hora de abordar la violencia sexual en la infancia y la adolescencia, dentro y fuera de la iglesia: que estos delitos se cometen, en su mayoría, en los entornos que deberían proteger a los niños y a las niñas, como en sus propias casas. Según las estadísticas, una de cada cinco personas menores de edad es agredida sexualmente.
«Ante esta plaga, la comunidad eclesial está llamada a responder con la escucha, la verdad, la justicia, la reparación y un compromiso cada vez más decidido en la prevención y en la cultura del cuidado. Cada persona herida debe poder encontrar escucha sincera, acogida, protección y caminos reales de sanación», continuó el pontífice, que acierta en algunas cosas pero se equivoca en el fondo del asunto.
Según especialistas y víctimas, es fundamental escuchar a las víctimas, creerlas, para poder hacer justicia real y ofrecerles una reparación. Tiene también razón el papa en poner el foco en la prevención y la cultura del cuidado. Porque, en España, la formación sigue siendo una asignatura pendiente en todos los ámbitos: desde la justicia a los colegios, desde las propias familias a los propios niños y niñas.
En todo ello tiene razón León XIV, pero falla en la clave: la pederastia, en la iglesia y fuera de ella, no es una plaga, no es un pecado, no es una lacra. No estamos ante pasajes bíblicos. La pederastia es un delito derivado de un problema sistémico, social, estructural, como lo es la violencia machista.
Lo saben bien y lo repiten las víctimas de la iglesia a las que, como han denunciado ellas mismas, no escuchará el papa en este «viaje hecho de encuentros». Entender el fondo es el primer paso para acabar con ello.







