El papa viene a verte. Yo no te espero

"¡No te lo pierdas! El papa viene a verte" deslumbra en un cartel gigante en un centro de adoctrinamiento católico, de esos que se comen el presupuesto de la educación pública. Y sí, viene el papa León XIV, máximo representante de Iglesia Católica, Sociedad Anónima y gobernante de esa monarquía absoluta teocrática llamada Estado Vaticano. Llega a España el próximo 6 de junio, con visitas espectaculares, misas multitudinarias y hasta intervención en el Congreso de los Diputados, en medio de un despliegue mediático cual estrella de rock and roll.

Sí, el papa viene a verte a ti, y a mí también, esto no se elige, es así. Y para las resignadas vecinas madrileñas ya nos avisan de las dificultades de movilidad para esos días, la recomendación del teletrabajo (la visita de un papa lo justifica todo, todo) y el despliegue policial en una ciudad semimilitarizada (por tu seguridad, por nuestro bien).
Y aquí ya me asaltan los primeros pensamientos impuros y siempre cercanos a incumplir algún sagrado mandamiento, seguramente cuando termine este batiburrillo de pensamientos que me invaden solicite santa confesión y penitencia. Y es que uno no puede dejar de recordar aquella visita del papa a Valencia, donde gobernaba el PP, al igual que en Madrid ahora, y donde robaron tres millones y medio de euros con la adjudicación de contratos fraudulentos, dineros que fueron a toda esa banda que estaba en los cobros y negocios del "Caso Gürtel". Así por lo menos lo explica (con más tecnicismos) la Fiscalía Anticorrupción después de investigar los desfalcos en la visita de Benedicto XVI a Valencia en julio de 2006 para participar en el V Encuentro Mundial de las Familias. ¿Preparamos ya la cartera?
Me ratifico: no, no viene un jefe de estado, esto es la visita del jefe de una religión. Y una religión de la que tengo mucho que decir, o protestar, o contar, o preguntar. Más que dudas, son certezas tangibles lo que me molesta del poder de esta iglesia y la injusticia que supone. Y con estos sermones expuestos, sin púlpito, me dirijo al papa, a la iglesia y por supuesto a los gobiernos de turno.
El "atraco" patrimonial: 100.000 bienes apropiados
Uno de los escándalos estructurales más abrumadores de Iglesia Católica SA es el de las inmatriculaciones, un mecanismo que ha permitido a la iglesia inscribir a su nombre hasta 100.000 bienes inmuebles en todo el Estado español. Según el libro «El expolio de las inmatriculaciones de la iglesia» (Akal, 2026), esta práctica constituye «la mayor descapitalización y despatrimonialización que se ha producido nunca» en el país.
El vacío jurídico heredado de normas franquistas vino a ser reforzado por una reforma de la Ley Hipotecaria en 1998 bajo el gobierno de José María Aznar, que permitió que el clero registrara propiedades sin más requisito que una certificación episcopal. En otras palabras, bastaba que un obispo afirmase por escrito que un bien es suyo, para que la Administración pública lo reconociera. Entre los casos más escandalosos destaca la Mezquita-Catedral de Córdoba, inscrita en 2006 por el obispo Juan José Asenjo argumentando una cruz trazada en el suelo en 1236. El monumento, gestionado y conservado por el Estado, reportó al Cabildo Catedralicio 22 millones de euros libres de impuestos en 2024 por su explotación turística. También figuran en tan larga lista la Catedral de Sevilla, la Giralda o la Catedral del Mar en Cataluña.
A pesar de una reforma en 2015 que eliminó el privilegio para futuras inscripciones, la ley blindó todas las apropiaciones pasadas, lo que supone una vulneración de la jurisprudencia del Tribunal Europeo de DDHH. Comunidades como Navarra (con 2.935 fincas registradas) y Cataluña (3.722 edificios) han comenzado a cartografiar este expolio, que equivale al 80% del patrimonio histórico estatal en manos de una institución privada.
¿Nos dirá algo de sobre este asunto el papa León XIV? ¿Le interpelará sobre esto el gobierno del Estado español?
Abusos sexuales: un agujero negro con una respuesta «insuficiente»
La macroencuesta realizada por la oficina del Defensor del Pueblo estima que hasta 440.000 personas podrían haber sufrido agresiones sexuales en el seno de la iglesia española, de las cuales 240.000 habrían sido agredidas directamente por curas o religiosos y el resto por otro personal asociado a Iglesia Católica SA. Por su parte, el sexto informe de El País, publicado en abril de 2026, elevaba a 3.084 los casos de pederastia atestiguados, con 1.613 clérigos y laicos acusados.
Una protesta de víctimas de abusos en la iglesia navarra ante el Arzobispado.
La Conferencia Episcopal ha optado «por la opacidad y por minimizar la gravedad del problema». Por cierto, el informe también revela casos en América Latina (Colombia, Argentina, México), donde religiosos españoles acusados de abusos fueron trasladados para seguir delinquiendo.
Recientemente se ha aprobado un protocolo para indemnizar los casos de pederastia de la iglesia católica (solo una ínfima cifra de 2002 casos aceptados) firmado entre el Gobierno, la conferencia episcopal española, la confederación española de religiosos y el Defensor del Pueblo.
Queda mucho por saber y destapar: "Las cifras españolas son irrisorias si recordamos que la comisión independiente que estudió la pederastia en Francia corroboró unos 216.000 casos de abusos a manos de sacerdotes, diáconos o religiosos, y hasta 330.000 víctimas si se cuentan también los casos cometidos por catequistas, tutores espirituales y otro personal asociado a colegios religiosos. Cuando la Conferencia Episcopal francesa ordenó a su personal que colaborase con la investigación, esas son las cifras que salieron, y no la ridícula cantidad de 2000 casos que reconoce la iglesia católica española."
En cualquier caso, León XIV tiene ahora una buena ocasión para pedir perdón públicamente a las víctimas y castigar a todos los curas pederastas y acosadores, comprometiendo protocolos de clarificación total.
Y así podría recordar nuestro visitante el pecado que supone violar los mandamientos de la "Ley de Dios"...¡No cometerás actos impuros!, dice el sexto mandamiento, y ¡No consentirás pensamientos ni deseos impuros! reitera el noveno.

Bebés robados: 300.000 vidas y un muro de silencio
Otro capítulo oscuro es el del robo sistemático de bebés. Las asociaciones calculan que 300.000 bebés fueron robados entre 1940 y 1990 en España, arrancados de sus madres durante la dictadura franquista, la transición y también la democracia. Médicos, abogados y, de manera central, Iglesia Católica SA participaron en un lucrativo negocio de venta de menores a parejas sin hijos, muy a menudo amparados por una ideología nacionalcatólica que justificaba la «redistribución» de los niños, pero ya en 'democracia' probablemente movidos únicamente por el afán de lucro.
Hasta hoy la jerarquía responde dando buenas palabras, pero ninguna solución. Y es que la realidad lo dice: ninguna diócesis ni congregación religiosa ha accedido a abrir oficialmente sus archivos de bautismo, documentos clave para que las víctimas puedan recuperar su identidad.
Y aquí de nuevo no solo está la obstrucción y manipulación de la iglesia; a día de hoy seguimos sin la necesaria Ley de Bebes Robados que sigue guardada en un cajón que no parece que vaya a abrir la casta política. Una iniciativa necesaria para garantizar el acceso a todo tipo de archivos, tanto públicos como privados (clínicas, hospitales y de la iglesia católica), o para la realización de las exhumaciones que sean precisas, por ejemplo.
Cual de los mandamientos de la "Ley de Dios" es el adecuado aquí, para volver a interpelar al papa León XIV: repetimos el séptimo: ¡No robarás!, o tal vez el décimo ¡No codiciarás los bienes ajenos!, o podría ser el octavo ¡No darás falso testimonio ni mentirás!
El Concordato incombustible
El Concordato franquista, firmado en 1953, sigue vigente. Solo fue sometido a algunas reformas en los acuerdos de 1976 y 1979. El 3 de enero de 1979, el ministro Marcelino Oreja (miembro de la asociación católica nacional de propagandistas) y el secretario de Estado del Vaticano, monseñor Jean Villot, firmaron en Roma los Acuerdos que reemplazaban al Concordato de 1953. La negociación se había iniciado en 1976 y se concretó en secreto mientras se celebraba la Constitución del 78, que en un alarde --otro más-- de hipocresía proclamaba un Estado aconfesional.
Así, la iglesia Católica SA ha seguido manteniendo todos sus privilegios en temas de lo más variados. Uno de los más destacables es su supremacía financiera, como cualquier gran empresa -en su caso sería una multinacional-, que le permite obtener rentas de todo tipo a través de las inmatriculaciones. O de sus privilegios en el adoctrinamiento a través de la enseñanza (dónde además de su red de centros de enseñanza católica, tiene la prerrogativa de escoger a los profesores de religión que son pagados por el erario público). O de los ingresos por la explotación de las visitas a catedrales, templos y similares (por cierto, que la reparación de todos estos lugares, patrimonios arquitectónicos de la historia, se efectúa con dinero público, pero las ventas de entradas van directas a Iglesia Católica SA).
El Concordato consta de un acuerdo económico que obliga al Estado a colaborar en el sostenimiento eclesiástico, además de todo tipo imaginable de exenciones fiscales (la exención del IBI es uno de ellos), y así cada año recibe del Estado más de 13.000 millones de euros.
Llegado aquí no voy a buscar el incumplimiento de ningún mandamiento más de su "Ley de Dios", que un negocio es un negocio, aunque se salte las sagradas normas del libre mercado.
Quizás para otro día me líe y vuelva a sermonear, sin púlpito, sobre la consideración de la mujer como ser inferior, en la teoría y por supuesto en la práctica dentro de la iglesia. O de sus tentáculos inmiscuyéndose en la política nacional, cual 'lobby' profesional, contra el derecho al aborto, a la eutanasia o al divorcio. O de su tratamiento despectivo y marginal de las diversas identidades de género como lesbianas, gais, trans... O me atrevería a cuestionar la afirmación de tantos personajes de "izquierdas", que alaban el progresismo del anterior papa o del actual, valorando solo su discurso de cara a la prensa, pero ignorando la realidad de los hechos reales de una ¿institución? ¿secta? ¿negocio? o ¿monarquía absoluta? que mantiene in crescendo las formas y privilegios de hace diecisiete siglos... Dicho sea de paso, medimos el tiempo, incomprensiblemente, por el nacimiento de un personaje de dudosa datación histórica. En fin, esto de la iglesia es un no parar, que da para seguir hablando mucho más largo de lo que aquí se recoge.
El que viene a vernos no es el ciudadano Robert Francis Prevost (Chicago, EEUU, 14 de septiembre de 1955); es el 267.º papa de la iglesia católica y Rey del Vaticano, por eso aprovecho esta nota para denunciarle defendiendo mi libertad de conciencia frente a una institución que va contra la ciencia (de la que me manifiesto creyente), encubre la violencia sexual, es misógina, homofóbica y hace injustos negocios (capitalismo salvaje) desde su pedestal de privilegios.
Para mí no eres bienvenido, León XIV. Yo no te espero.
loquesomos.es







