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Madrid :: 20/06/2007

Viernes 29 de junio: Manifestación por la okupación en Madrid

La Haine - Madrid
¡Contra los desalojos por la okupación! Manifestación el día 29 de Junio a las 20h. Metro: Valdeacederas

Algo está pasando... desde hace demasiado tiempo

Madrid debe despertar. Sumidxs en un letargo de descomposición desde finales de los años 90, hemos asistido a la reconfiguración estratégica por parte de los especuladores, la policía y la judicatura, que se han propuesto no dejar ni un gramo de oxígeno a la disidencia.

Como boxeadores noqueados bailando sobre las cuerdas hemos lanzado una y mil veces la amenaza de "ni un paso atrás", la realidad se manifestaba como un mazazo que nos impedía creer suficientemente en nuestras posibilidades.

Tenemos que agudizar el ingenio, convertir cada acción, cada proyecto en una secuencia organizada de antemano. Sólo la inteligencia colectiva nos puede sacar de este atolladero.

Pero comencemos con un poco de historia ¿Desde cuándo está pasando esto?

La aprobación del código penal, que tipificaba la ocupación como delito, abre la época. Madrid se convierte en un experimento urdido en los laboratorios represivos. Asistimos a los primeros desalojos sin orden, a las patadas a la puerta, a la intimidación de lxs ocupantes, detenciones, palizas, intromisión a la intimidad, las primeras manifestaciones acordonadas por la policía empujándonos a las aceras Esto coincide con el primer golpe policial de primera división en Madrid: La detención y el posterior encarcelamiento de Eduardo García. Tenemos un movimiento fracturado que se enfrenta a sus contradicciones, la primera y básica: ni es movimiento ni hay cohesión, ni nuestros medios ni fines son los mismos. Esto arroja claridad pero no existe la suficiente madurez como para aprovechar el envite y dar el paso adelante que creara un movimiento sólido y revolucionario que pudiera aguantarle los pulsos al Estado.

Mientras Barcelona se consolida con el lugar con más okupaciones de Europa, sus vecinxs madrileñxs nos constatamos como el último mohicano de Villamil. Una tras otra las casas que vamos okupando van siendo desalojadas y si esto no fuera suficiente cada vez lo son en menos tiempo. La sensación de ahogo comienza a ser insoportable: entramos en una casa la acondicionamos y cuando empezamos a disfrutar de ella nos desalojan. Volvemos a entrar en otra casa volvemos a levantarla y nos vuelven a desalojar. Dejando así proyectos una y otra vez fracasados, y personas viviendo la inestabilidad de un hogar que nunca se perpetúa. ¿Os habéis preguntado cuánto tiempo hace que no sabemos el día que van a desalojar una casa? Antes lo sabíamos, antes nos decían con un mes de antelación cuándo íbamos a ser desalojadxs y preparábamos nuestras respuestas. Ahora respondemos teniendo desalojada la casa, habiendo perdido ya la apuesta y lo peor de todorespondemos por obligación, respondemos por que "algo habrá que hacer".

Y el ahogo se convirtió en asfixia

PERO, ¿ESTAMOS ANTE EL FIN DE LA OKUPACIóN?

No. Primero porque la ocupación no es un fin desligado, es un medio en el que desarrollamos nuestros proyectos ya sean políticos o vitales.

No. Porque existen formas de defender las casas pero tenemos que poner todxs juntxs de nuestra parte.

O sí si no le hacemos frente al tipo de medidas que están siendo tomadas por parte de lxs especuladorxs y la recua de buitres que hacen un negocio de su "seguridad’ e imponen su sagrado derecho a especular: Seguros anti-okupas, utilización de matones, periodistas desde los voceros clamando por esos "pobres ciudadanos despojados de sus casas" (¿de cuál de ellas?).

Debemos recordar también que al menos diez compañerxs se encuentran actualmente en libertad condicional por okupar casas para vivir, obligadxs a presentarse periódicamente en los juzgados, a la espera del correspondiente juicio que sancionará en cada ocasión la actual correlación de fuerzas establecidas por sus leyes. Hemos asistido también en los últimos años a ataques directos contra los CSO por parte de la policía debido a denuncias interpuestas por falsos dueños, acciones ilegales contra las casas sin ningún tipo de orden judicial, etc.

El darnos cuenta que las medidas tomadas para acabar con la okupación incluyen también la aplicación de penas multa ineludibles (al haber desaparecido el concepto de insolvencia) e individualizadas, con lo cual se despolitiza la okupación, ya que la multa supone poco más que un trámite administrativo para ellxs pero una amenaza de cárcel para nosotrxs (se permuta el pago por días de cárcel), separando la responsabilidad colectiva y cuantificándola dentro de la economía individual de cada unx. Sin olvidar los antecedentes penales que se quedan.

La misma individualización y penalización individual queda patente en el hecho de que estén haciendo que diversxs compañerxs tengan que estar firmando cada 15 días por okupar y ningunx nos hayamos percatado de lo que esto significa.

La imposibilidad de hacer una manifestación sin tener que legalizarla, con todo lo que esto conlleva para lxs compañerxs que la legalicen: el tener que asegurar la marcha "pacífica" por miedo a lxs represalias contra la persona que pone el DNI, el desagradable paso por Delegación del Gobierno, el ir totalmente rodeadxs en las manis

Si antes, como decía hace poco un compañero en una asamblea, para okupar una casa nos valía con entrar tres personas por la noche haciendo el ninja y quedándonos calladitxs unos días, tal vez ahora las okupaciones deberían ser actos masivos en los que durante los primeros días permaneciéramos dentro una cantidad suficiente de gente como para que la policía se lo pensara dos veces. Porque si fuéramos capaces de sentir como propios los espacios que se ocupan los llenaríamos de vida impidiendo el aislamiento que conduce al desalojo más fácil; el de la debilidad de lxs ocupantes.

Hace ya demasiado tiempo que creamos proyectos aislados en los que tan sólo el núcleo que los practica sabe de su existencia más allá de conocer un nombre o un barrio. Sin tejer redes entre nosotrxs somos incapaces de defendernos, pero nuestra actividad no puede remitirse solamente a organizarse para la defensa sino a organizarnos para avanzar, conociéndonos y apoyándonos nos hacemos fuertes.

Es necesario que todxs seamos conscientes de que siendo un solo puño golpeando podemos tirar de la mesa los proyectos políticos que quieren terminar con nosotrxs. Nos quieren desterrar a lo anecdótico y nosotrxs pensamos que aquí nada ha terminado, el juego aún no ha empezado y está todo por decir.

(primer texto que lanzamos, sin firmar, desde la asamblea)

 

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