Sobre el motín en el CIE y la concentración de solidaridad
Crónica anónima y personal de la concentración realizada el pasado día 12 de junio convocada a través de sms y por internet, como fue el caso de este portal de contrainformación. 
"Esta voz tronó tantas veces con este amor que debe empuñar el hacha, y este es el más profundo amor" Camilo Berneri
Dolor inmenso, dolor dentro y fuera de los muros del Centro de Internamiento de Extranjeros de Carabanchel.
A las 20h había sido convocada, por medio de mensajes de móvil e internet, una concentración en solidaridad con las personas amotinadas en el CIE de Carabanchel. A nuestra llegada había un grupo de personas que a través de un pequeño equipo de sonido les hacían llegar palabras de ánimo. Desde la cárcel se oían gritos de mujeres, gritos desgarrados, gritos exigiendo libertad. También se escuchaban golpes a puertas metálicas, golpes probablemente producidos por los mismos puños de esas mujeres y de fondo la voz de un carcelero "calla puta negra". Escucharlo te hacía entender todo: Ahí reside la miseria, estos son los modernos campos de concentración de la democracia, esta es la triste suciedad cotidiana en la que vivimos.
Entre la lágrima queriendo escapar por la mejilla, la rabia y el dolor inmenso se situaba un coche con varios agentes de policía de uniforme y sin uniforme que vigilaba que no se nos ocurriera traspasar el límite entre ser espectadorxs o participar de una manera activa.
A alguien se le ocurre desde el equipo de sonido decirles a lxs de dentro que se mantuvieran calmadxs, que fueran pacíficxs, que no gritaran... no dudo que esa persona lo hiciera con buena intención, se le veía preocupado y pensaba que sería lo mejor para ellxs. Pero... vamos a retrotraernos...
¿Por qué están encarceladxs esas personas ahí?
Solo por ser extranjerxs indocumentadxs
¿Y por qué había estallado el motín?
Porque ese mismo día habían asesinado a uno de los suyos (y nuestros) mientras le deportaban a Nigeria.
¿Por qué las personas privadas de libertad recurren a los motines?
Porque es el único momento en el que el sometimiento se rompe y recuperan su poder individual para decidir sus propios designios. Es un momento de unión entre lxs que están encerradxs, un momento vivo entre tanto cementerio de segundos.
¿Qué pasa cuando termina un motín?
Vuelven a la fila, lxs que han formado parte en el motín de una forma especialmente activa serán apalizadxs, mandadxs a aislamiento y se recrudecerán las posiciones judiciales contra ellxs.
Pedirles que sean pacíficxs, que callen, que se tranquilicen ante un pelotón de fusilamiento es pornográfico. Que nosotrxs por miedo a perder lo poco que tenemos nos cueste pasar la línea legal es un enorme indicador de por qué estamos en la situación actual. Solo existe solidaridad entre iguales. El resto es caridad.
Y el dolor sigue atenazando cuando de pronto...
Una vuelta de tuerca más
Aparecen lecheras de antidisturbios, los maderos se bajan y dos personas del grupo que poseía el equipo de sonido se van a hablar con ellos y les comunican que no deben preocuparse porque íbamos a irnos ya...
¿Por qué se erigen representantes de la concentración? ¿quién les da el derecho a hablar por todxs lxs presentes? ¿por qué irse de allí nada más llegar los antidisturbios? ¿Cómo se pueden permitir desmovilizar una concentración frente a un lugar donde se está practicando la tortura, donde la dominación de clase se muestra tal cual?
Un grupo decidimos no irnos, no vamos a irnos cuando la pelota de la represión cae en nuestro campo. No hay lucha sin mancharse. Sin arriesgar tu condición individual solo estas practicando aquello que las monjas llevan haciendo siglos.
Comienzan las discusiones, los insultos por ambas partes, las recriminaciones... eso que lleva siendo maleta habitual de viaje en cualquier lugar donde la falsa homogeneidad hace presencia.
Mientras ellxs tomaban la decisión de irse y encima comunicaban a la policía que todxs lo haríamos nos dejan encaradxs a la disolución de la concentración. Un grupo de diez o quince personas, separadas del resto que se está marchando, es imposible que puedan continuar en un lugar donde no somos bienvenidxs. Si nos hubieramos mantenido cohesionadxs probablemente habríamos podido aguantar.
Pasan de empujarnos a las aceras a obligarnos a que nos vayamos. Encuentran resistencia verbal trás lo que somos identificadxs y acusadxs de concentración ilegal. Sinceramente a nosotrxs nos la suda, lo que nos destroza es que se quedaron solxs, se quedaron solxs mientras pedían ayuda.
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Artículo extraído de Klinamen / http://www.klinamen.org







