Respuesta a la Coordinadora Antifascista de Madrid: Que la realidad no nos estropee un bonito análisis
Insiste la Coordinadora Antifascista de Madrid en poner orden en un escenario político en el que cada día -por méritos propios- pinta menos. Escribo esta respuesta al comunicado "Autoorganización y autodefensa" desde el respeto sincero pero, al igual que vosotros, sin pelos en la lengua porque considero que el debate entre militantes, cuanto menos diplomático más productivo.
Empecemos por el principio, con seriedad, datos y fundamentación:
Varios colectivos antifascistas lanzan de forma anónima (bajo el lema "Ofensiva Antifascista 2004") la convocatoria "concentración Antifascista - 23 de octubre a las 19:00 en Plaza de España". Decía textualmente que "para que podamos impedir su manifestación [de Falange], llamamos a todos los colectivos a organizarnos para que ese día, quede claro que lxs antifascistas de Madrid no vamos a permitir más agresiones racistas y vamos plantar cara al fascismo cada vez que asome la cabeza."
Esa convocatoria fue publicada en medios alternativos como Nodo50 y La Haine (y respaldada con propaganda en la calle), llegando a ser de sobra conocida por Falange. En La Haine los falangistas entraron bombardeando con comentarios del tipo "a ver si venís el sábado", "os estaremos esperando", "cuantos más seáis, más vais a pillar". El 23 de octubre se estaba planteando como una jornada de confrontación fascistas vs. antifascistas: los antifascistas iban a "impedir" la manifestación de Falange y los fascistas iban a "responder a hostias".
Llegó el día en cuestión, que por todo esto muchos lo esperábamos de posible enfrentamiento violento, pero parece ser que a última hora el fuego lo apagó tranquilamente el Delegado de Gobierno que, según el comunicado hecho público por la Coordinadora Antifascista, "apareció en carne y hueso en la Plaza de España, y acordó con un grupo de compañer@s de la organización permitir la concentración y retirar las fuerzas policiales de la plaza. (...) A cambio, l@s convocantes se comprometieron a disolverla a las 20:30h".
Obviamente no todos habían ido a la Plaza de España para negociar la paz social con el Delegado de Gobierno.
Entonces, también según el comunicado, el problema se presentó cuando "llegada la hora, un pequeño grupo al grito de ¡A por ellos!, al margen de la organización de la concentración, fue ocupando la calle Princesa en dirección a Argüelles, y poco a poco incorporó, por lo menos, a una tercera parte de l@s manifestantes".
¿Por qué achacamos el enfrentamiento a "un pequeño grupo " que se empeñó en arrastrar a los demás, como si el resto de gente que fue éramos idiotas? Yo dejaría ese argumento para las agencias corporativas y sus entrañables "grupos de alborotadores". ¿Es que pretendemos inventarnos las cosas porque la realidad no se adapta al análisis que nos gustaría hacer y queremos que la pieza equivocada encaje en el puzzle por las buenas o por las malas?
Para los que participamos en el enfrentamiento por convicción ideológica y sin que nadie nos arrastrara, sucedió lo siguiente:
Un portavoz de Ofensiva Antifascista 2004 declaró a La Haine que "un grupo de unas 600 personas ha intentado subir hacia Argüelles" (ver cobertura), y contando con que en la concentración había entre 1000 y 1500 personas (cifras que dieron La Haine y los organizadores, respectivamente), se puede decir que -como mínimo- cerca de la mitad de la manifestación intentó ir hacia los fascistas, pasando por encima de las negociaciones y pactos que -ahora sí- un pequeño grupo de burócratas había realizado contradiciendo su propio llamamiento de "impedir" la manifestación de Falange. Mi duda es: ¿por qué los organizadores no dijeron en su momento lo del Delegado de Gobierno a los medios alternativos? ¿les daba vergüenza?
Vuestro texto continúa asi: "A partir de aquí un cordón policial desplegado en la calle Princesa les cortó el paso y les disolvió con pelotas de goma".
Así fue. Los fascistas, que era contra quienes se luchaba ese día, vieron que los antifascistas cumplieron su promesa de avanzar hacia ellos. Vieron cómo papá-policía tenía que ir a defenderles, reprimir a mansalva y detener a 36 compañeros. Se les quedó una terrible cara de tontos mientras los antifascistas demostraban su fortaleza política: 1500 personas habían respondido positivamente a una convocatoria de enfrentamiento (político y físico) que derivó en intentar impedir, efectivamente, la manifestación franquista. Este es el mensaje que Falange recibe.
La policía se puso en medio y los antifascistas se enfrentaron a ella con barricadas, a pedradas y atacando bancos (como pudieron y supieron). Lo que quedó claro es que los falangistas no se manifestarían gratis. Si el poder quería permitir esta infamia le iba a costar una noche de jaleo en las tranquilas calles comerciales del centro de la ciudad.
Rastreando la red, se pudo comprobar como en la web de España2000 se informaba en directo de lo que ocurría (con noticias extraídas de La Haine y otras webs informativas) y en el mismo momento de los disturbios los fascistas se mostraban nerviosos. "Los guarros ya han empezado a montarla", decían.
Es por esto que el 23 de octubre fue un éxito y los falangistas lo saben, porque eso se tradujo en un salvaje pataleo. La Haine informó pocos días después que tuvo que bloquear 25 IPs fachas de usuarios que, tras la manifestación, habían invadido con comentarios las noticias de la manifestación. No podían soportar la derrota y expresaban su rabia en los foros de Internet con spam facha o comentarios como "dónde estabais guarros, no tuvisteis huevos a venir" (una ridícula e infantil hombría que intenta chapuceramente esconder lo que realmente pasó y que todos ellos saben porque lo dijo hasta el periódico La Razón: los antifascistas cumplieron su promesa de ir hacia la manifestación de Falange).
Negociación unilateral y responsabilidad política
Subrayáis que "al otro lado de l@s antidisturbios había cerca de 300 fascistas buscando el choque, con lo que el ¡A por ellos! era realmente suicida si de verdad se pretendía un enfrentamiento (...), sin dejar de lado lo más relevante, que la organización había pactado con el delegado del gobierno la retirada antifascista sin incidentes".
Por un lado, demostráis que la actitud de Ofensiva Antifascista 2004 fue muy peligrosa y profundamente irresponsable (y encima lo reivindicáis): no sólo convocó a la gente a una acción supuestamente "suicida" sino que además a última hora negoció la desmovilización con el Delegado de Gobierno de forma unilateral, dando por "victoriosa" su decisión y dejando a su suerte al resto de compañeros. ¿Y vosotros acusáis a los demás de hacer política "sin preocuparse de los resultados de sus acciones"?
Y lo que no termino de entender es lo siguiente: ¿se llama a "impedir la manifestación fascista", pero se llega a acuerdos con el Delegado del Gobierno? ¿Qué clase de antifascismo es ese? ¿Ahora resulta que como el gobierno es del PSOE sí se puede negociar con ellos? Y además, ¿quién tenía la autoridad sobre la movilización como para hacer acuerdos con un representante de la burguesía en nombre de todos los manifestantes?
¿Y vosotros habláis de "distinguir entre pose y autodefensa" y de no "darse la vuelta al primer pelotazo"?
Los militantes de Ofensiva Antifascista 2004 fueron los verdaderos maniquíes y los que primero de todos se dieron la vuelta. Primero llaman a "plantar cara al fascismo cada vez que asome la cabeza" y luego se disuelven antes que nadie porque el Delegado de Gobierno "apareció en carne y hueso" y les dio la orden de portarse bien.
¿Así de rápido cambiamos los principios? ¿Así de débiles son nuestras convicciones? ¿Para qué convocaron anónimamente si luego un delegado del poder encontró un interlocutor con quien pactar simplemente dándose un paseo por la plaza? ¿Es que a estas alturas no sabemos que los responsables de la política capitalista tienen nombre y apellido y son de carne y hueso?
Desobediencia masiva, espontaneidad y organización
Afirmáis que "si se quería ir a por los nazis realmente, se podían haber organizado otras formas más eficaces, contundentes, discretas y coherentes de hacerlo."
Cada uno que entienda la lucha como quiera. Muchos antifascistas que fuimos no queríamos impedir la manifestación solos, queríamos impedirla con la gente, con mucha gente. Eso es lo valioso, que el objetivo sea el mismo (impedir) pero que en vez de ser 15 personas seamos 1500. ¿Tenemos delante de nosotros una acción de desobediencia y confrontación de más de mil personas y no queremos darle validez política? ¿qué tipo de obstáculos ideológicos nos lo imposibilita?
Y hay una cosa cierta, había poca organización y mucha espontaneidad, pero así va a ser en los próximos 2 ó 3 años. Así funciona el pueblo muchas veces. Por lo tanto no nos tapemos los ojos ante victorias coyunturales que suponen pequeños pasos adelante. Si se llamó a "impedir", ¿por qué nos extraña que luego 600 personas fueran hacia el grupo de Falange? ¿Por qué encima nos ponemos en contra de ellos?
Ahora bien, si a la Coordinadora Antifascista le parece que no era correcto el enfrentamiento, pues sencillamente: deberíais haber montado otra cosa, simbólica, en Móstoles por ejemplo (o más lejos)... ya que en concreto en esta ocasión se llamaba a "impedir" y para ello se convocó a unos pocos cientos de metros de los fascistas.
Sobre la concentración del 18 de febrero en la glorieta de Bilbao, decís que "convocar por Internet, o con carteles anónimos, no es suficiente. (...)¿Cómo evitamos las provocaciones policiales que pueden esconderse fácilmente detrás de una convocatoria anónima? ¿Cómo evitar el desgaste que generan estas convocatorias (en plaza de España participaron 2000 personas y en la glorieta de Bilbao 200)?". A ver si lo entiendo: ¿cuando convocan compañeros vuestros el 23 de octubre en Plaza de España sí es suficiente con carteles anónimos y cuando convoca otra gente no?
Aclaremos los conceptos. Lo importante es que detrás de una convocatoria haya una organización fuerte, un movimiento de activistas y personas coordinadas sobre el compromiso de la acción para la transformación social. Esa estructura hay que tejerla día a día para demostrar -cuando lo creamos necesario- nuestra fuerza política con la movilización en la calle (y claro está, si se puede elegir preferimos sin violencia).
Pero en esta tarea poco está aportando la Coordinadora Antifascista de Madrid, que brilla por su ausencia en las últimas convocatorias y en general en la vida política madrileña. Muy bien por el pasado 20N, pero ¿por qué no participáis (como estructura organizada) en la movilización social contra la guerra imperialista? ¿qué campaña habéis hecho contra la Constitución Europea? ¿qué respuesta "organizada" ofrecéis a los últimos desalojos de casas okupadas y centros sociales? ¿lo único que se os ocurre para dinamizar el campo social es una concentración silenciosa por Roger y este comunicado?
Permitidme una última pregunta: ¿cómo pretendéis construir una autoridad política que os dé la posibilidad de criticar a los demás?
Fuente: La Haine.







