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Madrid :: 21/02/2005

Madrid, del 23 de octubre al 18 de febrero: Antifascistas y la policía hacen tablas [cas, cat]

Álvaro A. - militante antifascista
Haciendo un puente entre el 23 de octubre de 2004 hasta el 18 de febrero de 2005, podemos observar cómo se desenvuelve el nuevo embrión del movimiento antifascista en Madrid. Hay elementos positivos y negativos que recoger de estas experiencias. Es fundamental exponerlas a debate para que el movimiento crezca en base a la reflexión, la autocrítica y el autoaprendizaje.

23 de octubre de 2005:

- La convocatoria fue lanzada a través de internet, respaldada en la calle (con pintadas y carteles) por grupos antifascistas pequeños pero con experiencia.

- Esto llevó a que participaran cerca de 1500 personas.

- La policía intentó negociar con los antifascistas, pero finalmente una mayoría de manifestantes marchó en dirección a la manifestación fascista. Se produjeron enfrentamientos y 36 detenidos. Los hechos saltaron inevitablemente a la prensa corporativa.

18 de febrero de 2004:

- La convocatoria fue lanzada a traves de internet, respaldada por grupos antifascistas pequeños y compuesta por gente muy joven.

- Esto llevó a que participaran sólo unas 200 personas.

- La policía utilizó una táctica inteligente. Creó un cerco alrededor de la mayoría de los manifestantes y los encerró durante una hora y media, con la amenaza de carga permanente. El resto, viendo la agresividad de la policía y el -en comparación- alto número de agentes que componían el dispositivo represivo, no les quedó más remedio que dispersarse. Esta situación desgastó a los antifascistas y anuló su capacidad de reacción. Al ser liberados del cerco policial, sólo algunos pequeños grupos intentaron devolverle el componente de enfrentamiento a la jornada, pero para entonces se contaban con poquísimas fuerzas.

Conclusiones positivas.

1. El mero hecho de convocar este tipo de contramanifestaciones (que dependiendo del caso cuentan con un mayor o menor apoyo por parte de los activistas) suponen un peligro potencial para los fascistas. La amenaza de bloquear o atacar sus manifestaciones les quita participantes; siempre hay personas (en todos los bandos) que les da miedo la posibilidad de confrontación violenta y se quedan en casa. Es positivo que los fascistas tengan que valorar las posibilidades de enfrentamiento con los antifascistas cada vez que organicen una movilización. Eso les desgasta y les debilita.

2. Más allá de lo simbólico de una convocatoria, la juventud madrileña ha demostrado que es capaz de cumplir con sus promesas. Cuando convoca una contramanifestación, es para intentar efectivamente atacar las manifestaciones fascistas. No es palabrería, tanto el 23 de octubre del 2004 como el 18 de febrero de 2005, los antifascistas intentaron en varias ocasiones superar las líneas policiales para llegar hasta los nazis, produciéndose enfrentamientos y disturbios. Lo más importante es que los fascistas saben esto. Leen nuestras páginas de información alternativa y los periódicos de la prensa burguesa. Los que dicen que los disturbios "sólo sirven para hacer propaganda a Falange y crear una mala imagen de los antifascistas" se equivocan rotudamente. El enfrentamiento sirve para que a) los fascistas se lo piensen dos veces antes de hacer una movilización, b) que la delegación de gobierno se lo piense dos veces antes de legalizar una movilización fascista y tenga obligatoriamente que valorar el costo político del enfrentamiento que se produce en las tranquilas calles comerciales del centro de Madrid y c) para demostrar que a pesar de la permanente distorsión mediática y los intentos de narcotizar a la juventud, un valioso sector de jóvenes sigue teniendo claro qué intereses representan los fascistas y está dispuesta a luchar contra eso.

3. Hace diez años internet no existía como instrumento de comunicación y movilización. Este tipo de manifestaciones se convocaban con pintadas, panfletos, carteles..., y generalmente las respaldaban organizaciones reconocidas. La represión policial de la era Ansuategui (Partido Popular) debilitó enormemente al movimiento autónomo y antifascista hasta casi hacerlo desaparecer. Hoy en día se observa cómo la nueva generación de activistas no sólo está retomando las riendas de la lucha en las calles (por supuesto, con mucho por delante que aprender), además está encontrando en Internet nuevas fórmulas de movilización que al permitir el anonimato escapan a la lógica represiva habitual.

Conclusiones negativas.

1. Debilidad organizativa. El hecho de convocar anónimamente manifestaciones también es reflejo de una grave debilidad en el movimiento antifascista. El anonimato permite convocar sin tener una gran organización detrás, pero justamente eso responde a una debilidad importante que conviene tomar en serio. El objetivo no debería ser "convocar sin que se sepa quién soy", sino por el contrario el objetivo debería ser "trabajar para construir una organización sólida que nos permita tener la fuerza suficiente para convocar públicamente y que la gente nos conozca". La situación actual no permite lograr ese objetivo a corto plazo y por lo tanto hacer convocatorias anónimas vendría a ser un mal menor (y propio de esta etapa de reconstrucción), pero debemos ser conscientes de que la prioridad es trabajar día a día con proyectos estables para crecer y madurar como movimiento. El 23 de octubre la policía se vió desbordada por la participación de 1500 personas (habría sido muy dificil hacer un cerco alrededor de tantas personas y el costo político de los enfrentamientos posteriores fueron mucho más altos). El 18 de febrero el dispositivo policial pudo controlar perfectamente los movimientos de los antifascistas porque el número de participantes era mucho menor. Como vemos, la fuerza organizativa juega un papel importante a la hora de que la gente participe en estas movilizaciones y tengamos más posibilidades de lograr victorias puntuales. Además la solidez organizativa nos permite afrontar la represión en mejores condiciones y esto es fundamental para la supervivencia del movimiento antifascista y anticapitalista. Ningún compañero dispuesto a luchar puede quedar solo frente a una detención o encarcelamiento.

2. Repetimos la estrategia de lucha hasta que la policía se la aprende y nos anula. Tanto el 23 de octubre como el 18 de febrero se convocó una concentración a unos cientos de metros de la manifestación de Falange y finalmente las opciones de los antifascistas fueron delimitadas por el dispositivo policial.

3. La vieja guardia antifascista toma distancia respecto de los jóvenes. Los sectores con más experiencia han demostrado en los últimos meses mayor capacidad de movilización. El 20 de noviembre pasado participaron 4000 personas en la tradicional manifestación antifascista, si bien hay que destacar el tono en que algunos militantes están planteando el desarrollo del movimiento. Días antes de esta movilización, la Coordinadora Antifascista de Madrid difundió una "Nota sobre la autodefensa", en la que se hacían llamamientos de este tipo: "No respondas a las provocaciones policiales", "si algún compañer@ no es capaz de controlarse, se ha equivocado de mani", "la autodefensa debe ser enmarcada en una estrategia (no romperlo todo cuando a uno le apetece)". Además de lo difundido en este comunicado, en general se repite el argumento de que "la gente joven sólo va a montarla".

Sobre esto hay que dejar claro que quién convoca legalmente asume riesgos legales de lo que ocurra durante una manifestación y los participantes deben tenerlo en cuenta en todo momento. Ahora bien, ni una sola vez durante las manifestaciones legalizadas en los últimos años se han producido disturbios "cuando a los manifestantes les apetece" y provocados por militantes "que no saben controlarse". En todas estas jornadas (manifestaciones del 20 de noviembre, contra la guera de Irak, etc) ha sido la policía quien ha atacado indiscriminadamente a la gente, y en algunas ocasiones, esta ha respondido como ha podido.

Por lo tanto, hablar en este tono a una nueva generación de militantes que con mucho valor se están echando a la calle, parece más propio de pretender echarles la culpa a ellos de nuestra propia incapacidad política que de basar la crítica en argumentos fundamentados. Y cuando hablo de incapacidad política me refiero a dos cosas: a) incapacidad de construir una estrategia firme y estable y b) incapacidad de ofrecer un espacio de lucha a la juventud.

Fuente: La Haine.


[català]
Madrid, del 23 d’octubre al 18 de febrer: Antifeixistes i la policia fan taules

x Álvaro A. - militant antifeixista

Fent un pont entre el 23 d’octubre de 2004 fins al 18 de febrer de 2005, podem observar com es desembolica el nou embrió del moviment antifeixista a Madrid. Hi ha elements positius i negatius que recollir d’aquestes experiències. És fonamental exposar-les a debat perquè el moviment creixi sobre la base de la reflexió, l’autocrítica i l’autoaprenentatge.

23 d’octubre de 2005:

- La convocatòria va ser llancada a través d’internet, protegida en el carrer (amb pintades i cartells) per grups antifeixistes petits però amb experiència.

- Això va dur que participessin prop de 1500 persones.

- La policia va intentar negociar amb els antifeixistes, però finalment una majoria de manifestants va marxar en direcció a la manifestació feixista. Es van produir enfrontaments i 36 detinguts. Els fets van saltar inevitablement a la premsa corporativa.

18 de febrer de 2004:

- La convocatòria va ser llancada a traves d’internet, protegida per grups antifeixistes petits i composta per gent molt jove.

- Això va dur que participessin només unes 200 persones.

- La policia va utilitzar una tàctica intel.ligent. Va crear un cèrcol al voltant de la majoria dels manifestants i els va tancar durant una hora i mitja, amb l’amenaca de càrrega permanent. La resta, veient l’agressivitat de la policia i el -en comparanca- alt nombre d’agents que componien el dispositiu repressiu, no els va quedar més remei que dispersar-se. Aquesta situació va desgastar als antifeixistes i va anul.lar la seva capacitat de reacció. Al ser alliberats del cèrcol policial, només alguns petits grups van intentar retornar-li el component d’enfrontament a la jornada, però en aquells dies es contaven amb molt poques forces.

Conclusions positives.

1. Només el fet de convocar aquest tipus de contramanifestacions (que depenent del cas conten amb un major o menor suport per part dels activistes) suposen un perill potencial per als feixistes. L’amenaca de bloquejar o atacar les seves manifestacions els lleva participants; sempre hi ha persones (en tots els bàndols) que els fa por la possibilitat de confrontació violenta i es queden a casa. És positiu que els feixistes hagin de valorar les possibilitats d’enfrontament amb els antifeixistes cada vegada que organitzin una mobilització. Això els desgasta i els afebleix.

2. Més enllà del simbòlic d’una convocatòria, la joventut madrilenya ha demostrat que és capac de complir amb les seves promeses. Quan convoca una contramanifestació, és per a intentar efectivament atacar les manifestacions feixistes. No és xerrameca, tant el 23 d’octubre del 2004 com el 18 de febrer de 2005, els antifeixistes van intentar en diverses ocasions superar les línies policials per a arribar fins als nazis, produint-se enfrontaments i disturbis. El més important és que els feixistes saben això. Llegeixen les nostres pàgines d’informació alternativa i els periòdics de la premsa burgesa. Els quals diuen que els disturbis "només serveixen per a fer propaganda a Falange i crear una dolenta imatge dels antifeixistes" s'equivoquen rotudament. L’enfrontament serveix perquè a) els feixistes l’hi pensin dues vegades abans de fer una mobilització, b) que la delegació de govern es pensi dues vegades abans de legalitzar una mobilització feixista i tingui obligatòriament que valorar el cost polític de l’enfrontament que es produeix en els tranquils carrers comercials del centre de Madrid i c) per a demostrar que a pesar de la permanent distorsió mediàtica i els intents de narcotitzar a la joventut, un valuós sector de joves segueix tenint clar quins interessos representen els feixistes i està disposada a lluitar contra això.

3. Fa deu anys internet no existia com instrument de comunicació i mobilització. Aquest tipus de manifestacions es convocaven amb pintades, pamflets, cartells..., i generalment les protegien organitzacions reconegudes. La repressió policial de l’era Ansuategui (Partit Popular) va afeblir enormement al moviment autònom i antifeixista fins a gairebé fer-lo desaparèixer. Avui en dia s'observa com la nova generació d’activistes no només està reprenent les regnes de la lluita en els carrers (per descomptat, de bon tros per davant que aprendre), a més està trobant en Internet noves fórmules de mobilització que al permetre l’anonimat escapen a la lògica repressiva habitual.

Conclusions negatives.

1. Debilitat organitzativa. El fet de convocar anònimament manifestacions també és reflex d’una greu debilitat en el moviment antifeixista. L’anonimat permet convocar sense tenir una gran organització darrere, però justament això respon a una debilitat important que convé prendre de debò. L’objectiu no deuria ser "convocar sense que se sàpiga qui sóc", sinó per contra l’objectiu deuria ser "treballar per a construir una organització sòlida que ens permeti tenir la forca suficient per a convocar públicament i que la gent ens conegui". La situació actual no permet assolir aquest objectiu a curt termini i per tant fer convocatòries anònimes vindria a ser un mal menor (i propi d’aquesta etapa de reconstrucció), però devem ser conscients que la prioritat és treballar dia a dia amb projectes estables per a créixer i madurar com moviment. El 23 d’octubre la policia es va vore desbordada per la participació de 1500 persones (hauria estat molt dificil fer un cèrcol al voltant de tantes persones i el cost polític dels enfrontaments posteriors van ser molt més alts). El 18 de febrer el dispositiu policial va poder controlar perfectament els moviments dels antifeixistes perquè el nombre de participants era molt menor. Com veiem, la forca organitzativa juga un paper important a l’hora que la gent participi en aquestes mobilitzacions i tinguem més possibilitats d’assolir victòries puntuals. A més la solidesa organitzativa ens permet afrontar la repressió en millors condicions i això és fonamental per a la supervivència del moviment antifeixista i anticapitalista. Cap company amatent a lluitar pot quedar solament enfront d’una detenció o empresonament.

2. Repetim l’estratègia de lluita fins a que la policia la hi aprèn i ens anul.la. Tant el 23 d’octubre com el 18 de febrer es va convocar una concentració a uns centenars de metres de la manifestació de Falange i finalment les opcions dels antifeixistes van ser delimitades pel dispositiu policial.

3. La vella guàrdia antifeixista pren distancia respecte dels joves. Els sectors amb més experiència han demostrat en els últims mesos major capacitat de mobilització. El 20 de novembre passat van participar 4000 persones en la tradicional manifestació antifeixista, si bé cal destacar el to que alguns militants estan plantejant el desenvolupament del moviment. Dies abans d’aquesta mobilització, la Coordinadora Antifeixista de Madrid va difondre una "Nota sobre l’autodefensa", en la qual es feien crides d’aquest tipus: "No responguis a les provocacions policials", "si algun company no és capac de controlar-se, s'ha equivocat de mani", "l’autodefensa deu ser emmarcada en una estratègia (no trencar-lo tot quan a un li apeteix)". A més del difós en aquest comunicat, en general es repeteix l’argument que "la gent jove només va a muntar-la".

Sobre això cal deixar clar que qui convoca legalment assumeix riscos legals del que ocorri durant una manifestació i els participants deuen tenir-lo en compte en tot moment. Ara bé, ni una sola vegada durant les manifestacions legalitzades en els últims anys s'han produït disturbis "quan als manifestants els apeteix" i provocats per militants "que no saben controlar-se". En totes aquestes jornades (manifestacions del 20 de novembre, contra la guera de L’Iraq, etc) ha estat la policia qui ha atacat indiscriminadament a la gent, i en algunes ocasions, aquesta ha respost com ha pogut.

Per tant, parlar en aquest to a una nova generació de militants que de bon tros valor s'estan tirant al carrer, sembla més propi de pretendre tirar-los la culpa a ells de la nostra pròpia incapacitat política que de basar la crítica en arguments fonamentats. I quan parlo d’incapacitat política em refereixo a dues coses: a) incapacitat de construir una estratègia ferma i estable i b) incapacitat d’oferir un espai de lluita a la joventut.

Font: La Haine.
Traducció: L...)A.

 

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