Concentración en Cibeles por los derribos en la Cañada Real
Unas 600 personas, entre vecinas, vecinos y movimientos sociales se concentran en protesta por los derribos ilegales de ayer, rodeados por un imponente aparato represivo
La Asociación de Vecinos de la Cañada Real Galiana y diversos colectivos anticapitalistas se han concentrado en una manifestación en la plaza de Cibeles a las 19.00 horas, en contra de los derribos de viviendas mayoritariamente de inmigrantes, y con el fin de mostrar su rechazo a las actuales políticas de integración emprendidas por el Ayuntamiento de Madrid y "escoltados por la Delegación del Gobierno".
La concentración transcurrió sin incidentes, a pesar de la imponente presencia policial. Muchos de de los asistentes (alrededor de 600 personas) eran vecinos del barrio atacado por las autoridades y los intereses especulativos.
Se recordó que en 1973, en plena dictadura franquista, el barrio madrileño de Orcasitas logró un mejor trato de las autoridades que el que reciben hoy, en plena democracia, los habitantes de la Cañada Real.
Los vecinos temen que se puedan producir nuevos derribos a pesar de no existir siquiera el permiso o la orden que la legalidad burguesa considera necesarias. Se puede leer una crónica de los derribos ocurridos el día de ayer, en http://www.lahaine.org/index.php?p=29663, y también ver el inquietante vídeo de La Plataforma en http://www.lahaine.org/index.php?p=29684.
Después de leer el manifiesto, los vecinos han tratado de entregar en la oficina de Línea Madrid del Ayuntamiento un escrito de protesta, pero dicha oficina estaba convenientemente cerrada.
La manifestación ha terminado poco antes de las nueve sin incidentes. La gente está volviendo a la Cañada Real.
Antecedentes
Los derribos encubren el inicio y la ejecución de los proyectos urbanísticos de Valdecarros, Los Ahijones y Los Berrocales.
Según indica El Mundo, el vacío legal que existe en esta antigua vía pecuaria sirve además "como herramienta y estrategia" para lograr la consecución "muy lucrativa" de tres proyectos urbanísticos mixtos, de iniciativa privada y pública, como el de Valdecarros, los Ahijones y los Berrocales, "en los que el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid tienen una participación directa".
"Lo que hay detrás no es una supuesta voluntad de limpieza para hacer un 'corredor verde'. Lo que quiere el Ayuntamiento es convertir este suelo en territorio urbanizable, que les otorgue beneficios económicos", señala.
Por otro lado, está previsto el derribo de otras treinta viviendas, "por lo que la población está muy asustada, ya que no saben en qué momento pueden llegar las máquinas a destruir sus casas".
El colectivo Patio de Maravillas señaló que lo ocurrido en la Cañada Real "es una nueva manifestación de la vulneración de los derechos humanos en nuestra ciudad, poniéndose de manifiesto otra vez la existencia de ciudadanos de primera y tercera clase, no ciudadanos".
"Los derribos se realizaron desde la ilegalidad, con la protección masiva de las fuerzas de seguridad. Ni siquiera se molestaron en ampararse en una orden judicial de derribo. No existía, no la tenían, no hacía falta. Tampoco existió preaviso a las familias afectadas, tomándolas por sorpresa en su rutina diaria e impidiendo que se pudieran organizar", señala.
El colectivo social criticó que no existan alternativas a los ciudadanos que derriben sus casas en la Cañada Real, "dentro de un Gobierno que enarbola el estado de bienestar y de derecho". Asimismo, denuncia que el Ayuntamiento de Madrid ha sido incapaz de dialogar con estos ciudadanos, "dando como única respuesta un despliegue de alrededor de 400 miembros de diversas fuerzas de seguridad del Estado".
Por último, indicó que ayer la Cañada se convirtió "en un espacio en estado de sitio y excepción", impidiendo la entrada a las zonas afectadas de medios de comunicación, vecindad, colectivos sociales y abogados, "lo que se tradujo en la indefensión, vulnerabilidad y aislamiento absolutos de sus habitantes".







