El Movimiento Antirrepresivo de Madrid destapa a otra policía infiltrada

El Movimiento Antirrepresivo de Madrid ha hecho pública una denuncia sobre un nuevo caso de infiltración policial en entornos activistas. Al parecer una agente de la Policía Nacional Española habría operado durante más de un año bajo una identidad falsa —“Fátima García Vázquez”— con el objetivo de integrarse en distintos espacios políticos y sociales desde finales de 2023.
La infiltrada cuyo nombre real es Silvia María Rodríguez Hidalgo participó en varias estructuras militantes, incluyendo el propio MAR, una formación política y un grupo de apoyo a la causa palestina. Su presencia terminó a comienzos de 2025, cuando fue identificada y apartada tras sospechas internas. La identidad real de la agente, indican, no se había revelado hasta ahora con el fin de verificar los hechos y evitar posibles operaciones similares en otros lugares.
Desde el colectivo antirepresivo interpretan este episodio como parte de una dinámica más amplia de vigilancia institucional hacia movimientos sociales, señalando que no se trataría de un caso aislado. Recuerdan antecedentes en otros ámbitos, como el activismo por la vivienda o el independentismo catalán, que a su juicio apuntan a una estrategia sostenida de seguimiento de la disidencia política. En este sentido, afirman que se trata de “una práctica que se repite en distintos territorios”.
En su comunicado, el MAR sostiene que este tipo de prácticas buscan monitorizar espacios especialmente activos en la movilización social, destacando iniciativas relacionadas con la denuncia de abusos institucionales o la solidaridad internacional. “Se dirigen a los espacios donde la movilización es más constante”, señalan. También afirman que los métodos utilizados han evolucionado, “perfeccionando las técnicas de ocultación”, lo que dificulta la detección y obliga a reforzar mecanismos internos de control.
La organización critica además lo que considera una contradicción entre estas actuaciones y el discurso oficial sobre derechos democráticos. “Se habla de respeto a las libertades mientras se desarrollan mecanismos de vigilancia”, denuncian. Frente a ello, llaman a fortalecer la coordinación entre movimientos sociales como vía para hacer frente a este tipo de situaciones, subrayando que “no existen fórmulas simples” para prevenirlas.
El MAR defiende haber hecho pública la identidad utilizada por la agente como una forma de protección colectiva, con el objetivo de impedir que continúe operando en otros espacios. “Es una medida de autodefensa”, explican. Asimismo, enmarcan este caso dentro de una práctica histórica de infiltración en movimientos sociales, que busca “debilitar su capacidad organizativa”.
Pese a la duración de la operación, los colectivos implicados aseguran que no se produjo una filtración relevante de información ni un impacto significativo en su actividad: “No han obtenido información sensible ni han afectado a nuestra actividad”. Finalmente el colectivo antirrepresivo ha interpretando lo sucedido como un motivo para reforzar sus redes de apoyo y continuar con su labor militante.







