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28/03/2013 :: Madrid

Sit tibi terra levis camarada

x Eduardo Andradas
Enrique Casas, carabinero del Ejército Popular de la Republica, se nos fue en este Marzo encapotado. Salud y hasta siempre compañero.

Como mueren los vientos del pueblo, en silencio y sin pompas, ni trompetas, ni retoques de tambor, ni desfiles marciales, ni esquelas en el Diario ABC. Como expiran los trabajadores en la mudez del puño cerrado del internacionalismo proletario y en los abrazos para siempre de sus camaradas. Murió Enrique Casas, secretario de propaganda de las Juventudes Socialistas Unificadas en el Ayuntamiento de Madrid del entonces alcalde del Frente Popular, Cayetano Redondo. Hasta que en 1937, le dan un camión traído de la URSS, un TH3 o Tres Hermanos Comunistas como los madrileños con gracejo denominaban. Y le enviaron a la retaguardia de la batalla de Teruel, con su pistola Star.

Paso la guerra trayendo aceite a ese poblachón mal construido que decía Manuel Azaña que era Madrid, desde el pueblo de Torredonjimeno (Jaén), lugar que puso amistad con el alcalde de la CNT de esa localidad. El 5 de Marzo en una carretera fría y laminada de barro de Guadalajara, se entero por radio del golpe del infame Segismundo Casado contra la II Republica, al que los carabineros le llamaban el chulo. Lloro en el capo de su camioneta. Se posiciono con el PCE y contra la Junta de defensa Nacional de los Casadistas, con el resistir es vencer y no con la derrota.

El 26 de Marzo, enciende el motor de su vehículo, se coloca al volante y se dirige a la ciudad de Alicante, al alcanzar Orihuela, patria chica del poeta Miguel Hernández, se topa con la quinta columna terrorista de FET-JONS y hace valer su revólver y los máuseres de sus compañeros y los malhechores del caudillo, se retiran de su paso. Siguen hacia el mar Mediterráneo, en donde se presentan en la sede del Partido Comunista de España a recibir instrucciones, encontrando unas siglas que se están pasando a la clandestinidad y ninguna orden.

Ante la multitud de huidos y refugiados que se llevan consigo a un posible exilio, la libertad del país que se están concentrando en el puerto y sin visualizar barco alguno en las olas, deciden los tres miembros del aún Ejército Popular de la Republica, irse de ese cacho peninsular y buscar suerte en otra ubicación geográfica todavía libre.

Camino de Alcoyara son detenidos por un piquete de tropas fascistas, que los hacen presos. A Enrique le envían 3 días a un campo de concentración, acomodándole de chofer de un señorito faccioso que es Coronel de la milicia Franquista. Le ponen en libertad el 2 de Abril y se dirige a la antigua capital de la Gloria, ahora conquistada por la tiranía. Al intentar penetrar por Moncloa, se da cuenta que las entradas a Madrid, están vigiladas por soldados de Franco y debe colarse por la noche y por zonas de descampados a su casa de Diego de León, adonde se esconderá dos meses y se convierte en un topo humano.

Se entera que su amigo el también carabinero Justo Pena Brea, fue asesinado por los casaditas en el Pardo, durante la revuelta contra la republica en Marzo. Y que su hermano José, conocido de él también lo será en Agosto de ese año junto con las 13 rosas, por ser el secretario provincial de la JSU.

Un hermano suyo está exiliado en Francia, es miembro del PCE desde 1932 y terminara combatiendo al Nazismo en los bosques del país galo. 1939 será para él un año de miedos y temores. Volverá a vestir de militar dos años y es enviado a León, en donde vera la corrupción y el comisionismo en intendencia de los mandos del ejército nacional y de qué manera se ganan un extra de pesetas negras.

Lector del Mundo Obrero y del L ´Humanité en su posterior estancia en el estado francés. Siempre comunista y leal a Marx y Lenin según él. Me lo encontré en una primavera del 2006 en su casa del barrio de la Concepción. Y cruzo conmigo su memoria y me recordó a esos jóvenes milicianos que asaltaron el 20 de Julio de 1936 a mano y fusil el Cuartel de la Montaña, y como quedaron con el gesto de la muerte tumbados en el patio de la instalación castrense embestida popularmente, junto a algunos golpistas atados en las muñecas y fusilados en el sitio por el pueblo revolucionario por levantarse contra él.Esa anualidad, le citamos en Alcobendas y me acompaño en una mesa redonda a pie de cielo en la antigua plaza de la republica local, conmigo y con Mariano Pujadas del medio alternativo de comunicación La Haine y nos regreso a todos y todas los asistentes a tiempos tristes de guerra, pero dignos e ilustres para los obreros y obreras de este país. El llevaba un mundo nuevo en su corazón, como predijo José Buenaventura Durruti, que se va con él, pero nos deja el trozo que construyo para nosotros y nosotras.

“Sit tibi terra levis camarada”

Hasta la victoria siempre Enrique Casas, carabinero, comunista y Madrileño.

Un Abrazo eterno.


Enrique Casas en el 2006 en su casa de Madrid,

manteniendo todavía esa pose íntegra y honrada de Carabinero de la II República.
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* Eduardo Andradas es investigador Histórico y poeta.

http://elleteoenverso.blogspot.com.es/

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