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15/04/2010 :: Madrid

Quiebra una de las empresas propietarias del Hospital de Vallecas

x CAS Madrid
Como venimos diciendo hace mucho tiempo, los Nuevos Hospitales madrileños son una verdadera bomba de relojería, tanto desde el punto de vista económico como del sanitario.

Dudas en los nuevos hospitales

Una empresa que interviene en la gestión privada del Infanta Leonor ha entrado en quiebra. Su participación era sólo de un 5,84%, pero reabre el debate de las concesiones hospitalarias. Los sindicatos, además, insisten en que son más caras

La noticia, publicada el 13 de abril de 2010 en la sección de Madrid del diario El Mundo, enciende todas las alarmas sobre el riesgo de confiar la salud de millones de madrileños a empresas privadas con ánimo de lucro.

La Comunidad de Madrid adjudico el Hospital Infanta Leonor (Vallecas) a una UTE constituida entre otras por las empresas constructoras Ploder y Begar.

Se conoce la quiebra de la constructora Ploder Uicesa, pero en junio de 2009 la que tuvo serios problemas financieros fue el Grupo Begar, que presentó un concurso de acreedores en el Juzgado de Valladolid, que afectaba a sus empresas del sector de la construcción.

Como venimos diciendo hace mucho tiempo, los Nuevos Hospitales madrileños son una verdadera bomba de relojería, tanto desde el punto de vista económico como del sanitario.

A continuación, la noticia tal y como la publica El Mundo:

Al modelo sanitario de la Comunidad de Madrid se le acaba de plantear un problema derivado de la fórmula de gestión privada que se ha aplicado en los nuevos hospitales de la región. En la sociedad concesionaria del Infanta Leonor, en Vallecas, participa una empresa que ha entrado en suspensión de pagos.

La constructora Ploder Uicesa solicitó concurso voluntario de acreedores en enero. Según explican en la Consejería de Sanidad, su incidencia es mínima, ya que sólo participa en un 5,84% en el capital de la empresa concesionaria, pero supone un aviso a navegantes para, ni más ni menos, las próximas tres décadas: ¿qué pasaría si una empresa gestora con mayor peso quiebra?

La Comunidad dice que «todos los mecanismos establecidos tanto en los contratos como en la normativa vigente ponen de manifiesto la idoneidad de las concesiones ante posibles incidencias en la vida mercantil de los accionistas que forman parte de la sociedad concesionaria».

Erario público

«Nosotros ya advertimos que esto podía pasar y nos respondieron que eran empresas solventes», apunta Ana González, secretaria de Política Social de CCOO Madrid. «Al final, como ha sucedido en Inglaterra, donde se implantó primero este modelo, el sobrecoste que plantea que una empresa entre en concurso de acreedores lo tiene que asumir el erario público», añade.

Además, señala que la construcción de siete de los nuevos hospitales ha costado 650 millones de euros y que la Comunidad habrá pagado al final de los 30 años de concesión 3.750 millones, unas seis veces más.

UGT Madrid va un paso más allá en su crítica al nuevo modelo sanitario implantado por el Gobierno de Esperanza Aguirre. En un informe, que han elaborado dividiendo el presupuesto de los centros por su número de camas, concluyen que la gestión de los tradicionales es notablemente más económica para los contribuyentes que la privada: 253.293 euros del Gregorio Marañón por los 505.405 del Infanta Leonor.

«Una intervención de apendicitis cuesta exactamente lo mismo en uno que en otro; la diferencia es que en el primero el 100% del presupuesto es para la atención sanitaria y en el segundo entra el margen de beneficio para la empresa», apunta Juan Luis Martín, responsable de Políticas Sectoriales del sindicato.

Para la viceconsejera de Asistencia Sanitaria, Ana Sánchez, es «un disparate» que se calcule el coste en estos términos, ya que «en un hospital hay ingresos pero también consultas, así como operaciones quirúrgicas ambulatorias».

Además, defiende la gestión privada por ser «más eficiente, rápida y económica», así como por la posibilidad de «poder prescindir en un tiempo razonable de las personas que no son competentes».

Las verdaderas víctimas de la quiebra

La quiebra de la constructora Ploder apenas se ha dejado sentir en la gestión del Hospital Infanta Leonor, pero ha roto todos los esquemas empresariales de la firma Jigar, a la que adeuda alrededor de 150.000 euros. Sus trabajadores, que han dado la vuelta al mundo de la prensa encaramados en la grúa de Pozuelo de Alarcón desde la que reclaman lo que les corresponde, no se dan por vencidos: desde el 1 de febrero mantienen su lucha a 40 metros de altura sin que a día de hoy hayan recuperado un solo céntimo. David Cediel, el primero en acampar en lo alto de la estructura metálica, conserva su ánimo gracias al apoyo de sus vecinos, que los siguen acompañando en las concentraciones de protesta que hacen todas las tardes a las 16.00 horas. Después de él subió Sandy y luego Donei, que desde lo alto dice que tiene fuerzas para seguir aguantando. En Jigar confían en que la situación se resuelva como mucho en un mes, cuando la empresa portuguesa que ha continuado con la obra termine los trabajos y sea necesario desmontar la grúa.

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