Policías municipales desnudan en la calle a un poeta extranjero e irrumpen con gritos xenófobos en un bar de Madrid

Miércoles 6 de junio de 2007.- El relato de los hechos comienza sobre las 16.15, en la confluencia de las calles de Mesón de Paredes y Calatrava. Allí estaba Faustino F. G., de unos 50 años, conocido como Tinito. Agentes de uniforme y de paisano rodearon a este ciudadano extranjero, le tiraron al suelo y le desnudaron. Entonces un policía le propinó patadas, mientras otro le pisaba el cuello con sus botas.
Un obrero, que estaba en las proximidades, cogió su móvil e hizo fotos. Cuando un agente se percató del hecho y se dirigió hacia él, el albañil salió corriendo por Mesón de Paredes hasta torcer, a unos 150 metros, por la calle de Cabestreros. El policía pensó que se había refugiado en el restaurante Boabab. El agente, que iba de paisano, entró en el local a la carrera y sin dar explicaciones. El dueño, el senegalés Ibrahim Ndiaye, le preguntó por lo que estaba haciendo. "A ti qué cojones te importa lo que hago. Ni mi puta madre me pregunta dónde voy, y menos un senegalés", le espetó el agente. Ibrahim le contestó que estaba en su casa. "Tu casa está a miles de kilómetros", le respondió el policía.
La actitud del agente montó un gran revuelo en el restaurante, en el que había unos treinta clientes. La dueña y esposa de Ibrahim, Victoria Rodríguez, salió del Boabab y buscó al agente. "Estaba lleno de policías y ninguno me hacía caso. Cuando encontré al que montó el revuelo y le pedí el número de placa, entró de nuevo en el local y comenzó a chillar y a pedir los papeles a todo el mundo", explica.
El policía comenzó a redactar un acta de inspección pidió todo tipo de documentación, incluida la licencia de la máquina de tabaco. Mientras, se montó un alboroto fuera del local y los clientes, en su mayoría senegaleses, abuchearon a la veintena de agentes que estaban en la calle. Algunos de éstos soltaron frases del tipo "el problema son los negros, que tienen que irse a su país" y "no habléis en vuestro idioma que aquí se habla español", según relataron algunos testigos.
Cuando el presidente del Movimiento contra la Intolerancia, Esteban Ibarra, se presentó en el Boabab, anunció que denunciará el caso ante el Ayuntamiento de Madrid y ante el Defensor del Pueblo, el policía rompió el acta y abandonó el local. "Es un caso flagrante de coacciones xenófobas y no vamos a permitir que se quede así. Ndiaye también pedirá que la Embajada de Senegal plantee una queja ante el Ayuntamiento, la delegación del Gobierno y el Ministerio de Asuntos Exteriores.
Hollywood en Lavapiés
Un mando de la Policía Municipal dio, siguiendo la tónica habitual, una versión distinta de lo ocurrido: "Unos agentes que vigilaban la plaza de Agustín Lara para evitar el menudeo de droga, vieron cómo un camello de la zona (Tinito) pasaba una dosis a un senegalés, por lo que procedieron a su detención. Tinito se tiró al suelo y comenzó a desnudarse, mientras intentaba tragarse la droga. Después la escupió a un policía. El supuesto comprador salió corriendo y se refugió en el Boabab, donde fue identificado por los agentes".
"La actuación policial no gustó a los clientes, y se armó un revuelo. El agente hizo una inspección y se ha levantado un acta del local", concluyó el mando. Éste añadió que "si alguien ha visto algún supuesto abuso o ataque xenófobo por parte de alguno de los agentes que intervino en la detención, debe denunciarlo de inmediato en comisaría" (!). Además, "en el atestado no consta que nadie fotografiara la detención". Raro que el atestado no coincida con lo ocurrido, verdad?
F. Javier Barroso / El País / La Haine
Han detenido a Tinito La Calma
Carlos Fernández Liria
Leo en El País que han detenido a un "supuesto camello de Lavapiés", apodado Tinito. Tras desnudarle y golpearle, los agentes entraron en un restaurante senegalés profiriendo todo tipo de insultos racistas, persiguiendo a los testigos.
Sólo quería llamar la atención sobre la identidad del supuesto camello, a quien conozco muy bien. Es el autor del libro Vida Poética y Profundidad al aire libre. Se trata de un libro de poesía excepcional. Pero Tinito no sólo es un poeta. Yo diría que es un genio, uno de los pocos que he conocido personalmente en mi vida. Tinito es también un filósofo, un filósofo que, como Sócrates, está siempre en el mercado, en la plaza, en la calle, interpelando a los ciudadanos con alguna pregunta interesante. Me había acostumbrado a escuchar de pronto su voz, gritando, "¡ciudadanos del mundo! ¡ciudadanos de Lavapiés!", siempre para comenzar a recitar o a cantar algo imprescindible. Recuerdo, por ejemplo, una noche que estuvo gritando toda la noche, con un ritmo cíclico ininterrumpido, de modo que su voz resonaba como una conciencia en toda la plaza:
"¿Que me calle yo? ¿Que me calle yo? ¡Que se callen las bombas americanas, que matan cada segundo a miles de niños inocentes!".
Durante toda la noche se oyó ese grito en Lavapiés, monótono y angustiante. Algunos dirían que fue una obra de arte. Pero el arte está demasiado podrido y demasiado comercializado actualmente para mezclar a Tinito con eso.
Como suele decir él mismo, Tinito no sólo es un artista y un poeta, es también un delincuente, pero en el mismo sentido que lo fue Sócrates, condenado por la asamblea de los atenienses, Galileo, condenado por la Inquisición, Miguel Servet o Tomás Moro.
Espero que no esté mucho tiempo detenido y que pronto lo tengamos con nosotros. Como dijo De Gaulle cuando detuvieron al filósofo Jean Paul Sartre, "¡no es cosa de detener a Voltaire!".
Rebelión







