Impactos de las infiltraciones policiales sobre los movimientos sociales madrileños
Un estudio examina las infiltraciones policiales en los MMSS de Madrid. Estas prácticas afectan al derecho a la protesta, las dinámicas internas y la capacidad de acción colectiva
La infiltración policial en movimientos sociales constituye una práctica estatal que, si bien no es nueva, ha adquirido una renovada centralidad en el contexto político del Estado español durante la última década. A través de esta táctica, agentes de las fuerzas represivas --particularmente miembros de la Brigada de Información del Cuerpo Nacional de Policía--se integran en colectivos activistas asumiendo identidades falsas con el objetivo de llevar a cabo servicios de inteligencia, mediante la recopilación de información y la intervención en las dinámicas del movimiento.
Esta figura difiere del agente encubierto --figura regulada jurídicamente y dependiente de autorización judicial en el marco de una investigación penal--y plantea serias implicaciones desde el punto de vista de los derechos fundamentales, la autonomía de los movimientos sociales y la salud colectiva de sus integrantes (Zafra Espinosa de los Monteros, 2010)

En los últimos años, la revelación de operaciones de infiltración policial en movimientos sociales del Estado español ha puesto de manifiesto una estrategia sistemática de vigilancia y control social por parte de la Brigada de Información de la Policía Nacional. Estas actuaciones, llevadas a cabo sin supervisión judicial, han penetrado en diversos espacios militantes de organizaciones políticas de izquierda mediante la inserción de agentes que, durante meses o incluso años, simularon un compromiso activista con el fin de recopilar información sensible.
En Cataluña, destacan los casos de Marc Hernández Pons (I.J.E.) (Barcelona, 2019-2022), infiltrado en el Sindicat d'Estudiants dels Països Catalans;Daniel Hernández Pons(D.H.) (Barcelona, 2020-2022), activo en movimiento de vivienda y entornos okupas de Sant Andreu; y María I.T.(M.I.) (Gerona, 2020-2022), participante en movimientos por la vivienda y antirracistas. En Valencia, el caso de Ramón Martínez Hernández(R.M.) (Valencia, 2020-2022) se desarrolló enredes vecinales, sindicales y antifascistas.
En Madrid, se han documentado los casos de Sergio G.A.(S.G.) (Madrid, 2014-2021) y Juan Carlos P.G.(C.P.) (Madrid, 2020-2022), ambos en el colectivo juvenil Distrito 14;Lucía Rodríguez de Ves(L.R.) (Madrid,2020-2023), infiltrada en el Movimiento Antirrepresivo de Madrid (MAR) y en Distrito 14; Mavi L.F.(M.V.C.) (Madrid, 2022-2023), activa en Rebelión o Extinción, Futuro Vegetal y otros espacios; y Marta "la Estupa"(M.A.G.) (Madrid, 1986-2021), quien participó durante más de dos décadas en la Coordinadora Antifascista de Madrid y en Madres Contra la Represión.
En 2025, han salido a la luz tres nuevos casos que confirman que esta estrategia sigue vigente. Belén Hammad Gómez (B.A.G.) (Barcelona, 2018-2023), infiltrada en colectivos de la izquierda independentista y en el movimiento de solidaridad con Palestina; Joan Llobet García(A.G.A.) (Lleida, 2019-2022), infiltrado en el Sindicat d' Estudiants dels Països Catalansy en entornos ecologistas; y Nieves López Medina (N.M.C.F.) (Madrid, 2022-2024).
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El estudio está realizado por Alex Méaude y ha sido publicado en la revista «Tendencias sociales» del Departamento de Sociología de la UNED y la Asociación Madrileña de Sociología, Vol. 1 Núm. 15 (2026). Se puede descargar en el siguiente enlace: https://revistas.uned.es/index.php/Tendencias/article/view/47767/34096
=> Libre descarga: Manual para destapar a un policía infiltrado.







