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31/07/2009 :: Madrid

Arganzuela: Historia de un barrio

x Arganzuela Insurgente
Hacemos una retrospectiva sobre Arganzuela [Madrid] desde su nacimiento y damos testimonio de su condición de distrito obrero y multicultural.

Viejo_matadero_ArganzuelaEn el Madrid del siglo XIX, una zona rural al sureste de la cuidad, fuera de sus límites legales, comenzó a habitarse. La población que emigraba de otras zonas de la Península para trabajar en la metrópoli se instalaba en chabolas y casitas ilegales, famosas en la literatura de la época por su insalubridad.

Allí se acumulaban los nuevos pobladores que la ciudad no podía absorber. Hasta entonces, la zona sólo había servido para tener las instalaciones de servicios del Rey. Pero en 1860 se trazó el Plan de Ensanche que la incorporó a la ciudad. Entonces, lo que había sido hasta el momento un territorio a las afueras se empezaba a convertir en una encrucijada en la que se enfrentaban una cuidad como Madrid, que quería consolidarse como metrópoli, y una población que se multiplicaba día a día, que venía del campo, de los pueblos, dejando atrás valores y costumbres para enfrentarse e integrarse en la nueva realidad de la ciudad que se transformaba.

Entre 1860 –cuando comenzó el Plan de Ensanche- y 1936, cuando comenzó la Guerra Civil, se gestó Arganzuela.

Durante ese periodo el vecindario se multiplicó hasta 4 veces. Algunos no eran emigrantes: venían del centro de la metrópoli a vivir aquí por los bajos alquileres y la cercanía a los centros de trabajo. Y es que, como residencia de la clase trabajadora, se instalaron en ella las fábricas que la convirtieron en un núcleo industrial. Hasta entonces, el escaso desarrollo de la industria en Madrid y en el Estado Español se veía sustituido por los oficios y la construcción del ferrocarril. El tren va a ser determinante en el barrio: sería su espina dorsal durante décadas, y cualquier vecino mayor remitirá a las vías férreas para contar cómo se vivía en el barrio hace 50 años: ese ferrocarril que unía la Estación del Norte ( que ahora llamamos Príncipe Pío ) y la de Delicias, y la famosa Estación de Atocha.

Tras el parón que supuso la Guerra Civil, también en el desarrollo de las comunicaciones – se perdió gran parte de la red de Telégrafos y de Ferrocarril- se abre una nueva etapa, la del Franquismo, y la dura posguerra de los primeros años de dictadura. Se abren entonces mercados centrales y el famoso Matadero Municipal, hoy un espacio que gestiona el Ayuntamiento y que mantiene abandonados y sin ningún uso público muchos metros cuadrados de las antiguas naves. También se construyó vivienda protegida, de la que aún podemos ver las placas en muchos edificios.

Ya en el año 1963, se lleva a cabo una recalificación social, y en los 70, con el plan de Fomento de la Avenida de la Paz, (M-30) y el cierre de la antigua estación de Delicias –hoy Museo del Ferrocarril- comienza a convertirse en un barrio residencial.

Como barrio obrero e inmigrante, Arganzuela también tuvo su Asamblea de Vecinos durante el último tramo de la dictadura, en el marco de la importancia que tuvieron este tipo de organizaciones vecinales (famosos ejemplos son Vallekas u Hortaleza) donde se gestó el trabajo político de todxs aquellxs que lucharon contra el fascismo a través de la necesaria unidad vecinal. Desde Arganzuela Insurgente también queremos reivindicar ese trabajo antifascista desde los barrios, ya que la desidia y la indiferencia, valiosas herramientas del sistema para mantenernos calladxs, junto con la desinformación y la constante represión de los colectivos, proyectos, o militantes antifascistas han hecho que desaparezca en gran parte ese teijdo solidario vecinal que fue crucial durante el franquismo y sigue siéndolo hoy en día. Desde el poder se han esmerado, y mucho, en hacerlo desaparecer. Pero nostrxs creemos en el trabajo de barrio y en los mvimientos vecinales y lo reivindicamos desde aquí.

Ya en los años ochenta, el Plan de Actuación del Pasillo Verde Ferroviario – ese paseo de bancos, arboles y ciclistas hoy que fue durante décadas la vía de tren que separaba el barrio, muchos podemos recordar aún la vieja corrala que se demolió hace pocos años a la orilla de las vías- formó también parte de este proceso de reconversión del barrio.

Desaparecieron las industrias poco a poco (Gasómetro, Legazpi o las famosas fábricas de cerveza) y se crean instalaciones municipales y parques como el de Enrique Tierno Galván, antigua escombrera del Cerro de la Plata, o el de Peñuelas, antes parte del trazado ferroviario. Este proceso todavía dura hoy: la zona de Legazpi, incluso la nave donde la se asienta la Traba, son vestigios de ese pasado industrial que ha ido desapareciendo para dar paso a las urbanizaciones con gimnasios y pisicinas. A mediados de los noventa, y hasta hace bien poco, toda la zona que antiguamente acogió industria o era simplemente campo, al oeste del barrio (Yeserías, Pirámides…) ha sido el ejemplo más claro del la llamada “burbuja inmobiliaria” o “boom del ladrillo”. Miles de viviendas se construyeron y con ellas un nuevo tipo de vecindario, joven y con mayores recursos económicos, que fue habitando esa área donde la mafia constructora, de la mano de la corrupción política, devoraron a ladrillazo limpio millares de hectáreas.

Hoy en día pueden observarse todavía los restos de esta transformación y junto a los nuevos bloques de edificios, vemos casas bajas y antiguas y algún solar sin ocupar.

Arganzuela y la niña aguadora

Arganzuela recibe su nombre de una leyenda del siglo XV y es en realidad el apodo de una niña que trabajaba de aguadora y a la que la reina Isabel I de Castilla, (en uno de esos gestos de infinita bondad con la plebe que se inventaban los reyes para engordar los libros de Historia) regaló el terreno, la calle Arganzuela que nace en la Ronda de Toledo, cuando le dio una jarra de agua en un día de calor.

No ha sido un distrito como tal hasta su historia más reciente. En la primera división distrital del municipio en 1902, el territorio se encontraba repartido entre Latina, Inclusa y Hospital. Tras la absorción de los municipios limítrofes a Madrid, en 1955 se reorganiza de nuevo creándose el distrito de Arganzuela-Villaverde como uno solo. Se extendía abarcando territorios de Villaverde y Usera. De hecho, algunos compañerxs y muchos amigos de los integrantes de la Asamblea de Arganzuela Insurgente son de Villaverde, símbolo de que no se ha roto ese vínculo de “vecindad” entre barrios .

Tras su definición en 1970, Arganzuela ha seguido conservando su carácter inmigrante. Antes recibió a los trabajadores de la sierra, de Castilla, Andalucía o Extremadura, y esta última década ha acogido a inmigrantes, sobre todo de Latinoamérica, que han venido a trabajar y vivir en el barrio. Unos y otros han sido esenciales para el desarrollo económico y social de Madrid.

Arganzuela ha sido un distrito nacido de los planes de Ensanche decimonónicos, pero con una suerte distinta a la que tuvieron zonas como Salamanca o Chamberí. Es y ha sido una zona dominada por la clase proletaria, y de marcado carácter inmigrante, lo que le hace muy interesante de estudiar y conocer. Sin embargo ha pasado desapercibida –quizás justamente por estos hechos- por los historiadores, que la han despreciado a la hora de narrar la historia de la ciudad.

Por último, conviene que hagamos una pequeña reflexión sobre el barrio hoy en día. La población inmigrante que ha ido llegando a Arganzuela es, en un altísimo porcentaje (el 40% en un censo de 2006 ) de origen ecuatoriano. Le siguen, de lejos, colombianxs, dominicanxs, chinxs y peruanxs. Ésta población inmigrante ha ido ocupando la zona más antigua del barrio (Delicias, Palos de Moguer, Atocha) y con ellos ha venido también el cambio en las calles de Arganzuela. Se han abierto establecimientos de productos típicos, bares, locutorios, restaurantes, peluquerías… abriéndonos a nuevas culturas y a la convivencia intercultural, que es un hecho. Lxs inmigrantes trajeron consigo a los niños, que volvieron a jugar a las calles del barrio, y a los jóvenes, que se unieron a los del vecindario y con los que compartimos los problemas de la juventud, como la precariedad laboral o la incapacidad de conseguir una vivienda digna, así como la falta de espacios para el deporte o el ocio en el barrio. La población menor de 16 años de origen extranjero en el distrito es un alto porcentaje dentro de la población menor de edad, “rejuveneciendo” el barrio muy significativamente. Sin embargo los colegios públicos siguen siendo muy escasos ( apenas hay 5 en el barrio ) y el porcentaje de alumnado extranjero en el aula, muy alto.

Las mismas preocupaciones compartimos también con los centros de Salud –como el recientemente privatizado Pontones- y desde el barrio surgen hoy en día respuestas vecinales de lucha muy necesarias y útiles que desde aquí apoyamos.

En el contexto de crisis económica a la que nos enfrentamos actualmente, Arganzuela sufre con fuerza el batacazo del capitalismo agresivo que se ceba con lxs vecinxs, trabajadores y trabajadoras. Arganzuela Insurgente reivindica, que ante la crisis capitalista, lxs obrerxs debemos mostrar una respuesta contundente y tener claro que lo que nos separa no es NI la raza NI el sexo, sino la clase social.

Éste pequeño repaso a nuestra “historia” particular podría acabarse con la conclusión de que Arganzuela nace de lxs trabajadorxs, que ha sido campo, industria y también víctima de la construcción corrupta y desmedida. Que en él hay una conciencia de clase y multicultural que debemxs, entre todxs, trabajar para hacer frente al racismo, el fascismo, el sexismo, al capital y al sistema. Y no podemos acabar sin hacer una mención al hecho que ha convertido en tristemente famosa a Arganzuela en los últimos tiempos: el asesinato a manos de un militar neonazi de Carlos, “Pollo”, un joven vecino del barrio de Vallekas que iba a manifestarse contra una concentración racista, en el metro de Legazpi. Arganzuela ha sido testigo de su muerte y de la actual represión al movimiento antifascista -alimentada desde entonces por los medios de comunicación- con sucesos como las dos últimas manifestaciones antifascistas por motivo del 20 de Noviembre que se realizaron en el barrio, o los “disturbios” del pasado Febrero en Tirso de Molina duramente reprimidos cuando lxs antifascistxas, junto con lxs vecinxs del barrio, respondieron ante la concentración nazi que se iba a producir en una plaza que siempre ha sido un referente histórico de lucha. No queríamos dejar de mencionarlo pues el barrio no puede ser un mero testigo ante la injusticia y el abuso de poder. Por eso, y entre otras muchas cosas, estamos aquí y ahora. Porque Arganzuela se rebela.

http://arganzuelainsurgente.wordpress.com/

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